El corazón de Falcao salvó un punto de oro para Colombia

El corazón del ‘Tigre’ Radamel Falcao Garcia, el que nunca da una pelota por perdida, el que siempre está ahí, pendiente de cualquier balón, de cualquier error, le dio a Colombia un empate que trabajó muchísimo, en un juego que sufrió mucho y que salvó con ese tanto en el segundo minuto de reposición para el 2-2, que deja a la Selección con cuatro puntos en la eliminatoria, a dos de Argentina y Brasil y en zona de clasificación directa a Catar 2022.

Fue el gol número 35 de Falcao con la camiseta de la seleccion, el que lo ratifica como el máximo artillero de la historia del equipo. A los 34 años, el Tigre ya da su aporte para buscar el cupo para otro mundial.

Fue el premio para toda la lucha que tuvo Colombia, en un partido que al comienzo parecía controlado, mas no tranquilo. Desde muy temprano Colombia había aprovechado una muy buena presión para ponerse en ventaja. El autor intelectual del gol fue Stefan Medina, quien tuvo la viveza para anticipar y luego la precisión para poner la pelota en el área chilena, donde Jefferson Lerma metió la cabeza para vencer a Brayan Cortés, quien a última hora apareció como arquero titular de Chile en reemplazo de Gabriel Arias.


Pero poco a poco fueron presentándose varios factores que empezaron a desequilibrar el partido a favor de Chile. Lo primero, que Colombia cayó en el juego del rival, se dejó provocar y se desconcentró. Segundo, que uno de los temas que parecía anunciado, el ataque por las bandas y en especial por la zona derecha, no fue bien contrarrestado. Cada vez que Chile atacó la zona de Muriel y Mojica creó peligro. Y, tercero, que James Rodríguez estaba perdidísimo, impreciso, sin pesar en el juego.

Para completar, Colombia sufrió su primer penalti en contra por culpa del VAR, cuando Lerma terminó golpeando a Arturo Vidal, algo que no notó el juez Darío Herrera, pero sí los que estaban frente a las pantallas. Y así, el propio afectado empató el partido.


La lesión de Stefan Medina terminó desbaratando el plan de Queiroz. Juan Guillermo Cuadrado terminó como lateral derecho y su lugar en la mitad lo ocupó Steven Alzate. Ya desde antes del partido había una novedad: la ausencia de Yerry Mina, con una nueva molestia en el muslo derecho. Lo reemplazó Jeison Murillo. Y todo eso terminó por descuadernar a Colombia, que sufrió un segundo gol en contra por dos errores, uno de Cuadrado por un mal rechazo y otro del arquero Vargas, que salió mal y terminó recibiendo el tanto de Alexis Sánchez, que se lo encontró de carambola.

El segundo tiempo fue vértigo puro, poca pausa y mucho tiempo de posesión en campo contrario, pero poca claridad para llegar al arco de Cortés. Queiroz pateó el tablero: primero cambió pieza por pieza, al sacar a Muriel y meter a Alfredo Morelos, pero luego decidió arriesgar; o empataba o le hacían el tercero: adentro Falcao, afuera Wílmar Barrios.

James, sin brillar como en el Everton, comenzó a tomar la pelota, a tener más precisión y a encontrar receptores. Colombia lo intentó: hubo una jugada polémica, un gol de Dávinson Sánchez que el juez no validó por una falta previa que no se vio muy clara y que no fue a mirar a la pantalla. Y ya Colombia lo intentaba como podía. Y en uno de esos ollazos, Morelos no alcanzó a controlar la pelota tras un rebote, la bola quedó atrás para el remate de Mojica y Falcao metió la punta del guayo para que todos celebraran juntos. El fútbol a veces no alcanza si no hay corazón. Y sí que lo hubo.

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