Se iba graduar en diciembre, estaba muy contento, pero una bala truncó sus sueños

Afirmó el papá de uno de los jóvenes asesinados: Andrés Camilo Muñoz López fue una de las víctimas.

Los sueños de ser un técnico en refrigeración como su papá quedaron truncados para Andrés Camilo Múñoz López. El adolescente, de 17 años, fue uno de los dos que resultaron muertos en el ataque sicarial ocurrido en la noche del sábado en la cancha ‘La Monumental’, ubicada en la calle 56 con carrera 10, barrio en la Ciudadela Metropolitana de Soledad.

“Ellos estaban viendo jugar fútbol cuando un hombre los llamó, habló con ellos y cuando se devolvían apareció otro sujeto y le disparó”, dijo Henry Muñoz, padre de Andrés Camilo.

Según su papá, Andrés era un buen muchacho que estaba terminando su validación de bachillerato para luego estudiar la carrera de técnico en refrigeración.

“El 20 de diciembre se graduaba. Estaba contento por eso. Ya se había medido la toga y hoy domingo le iba a dar los zapatos. Quería estudiar esa carrera porque se iba conmigo a trabajar en el día arreglando aires acondicionados y de noche validaba bachillerato. Se daba cuenta que yo ganaba plata con eso y quería estudiar esa carrera”, dijo su papá.

Andrés fue baleado junto a su amigo Breyner Stick Liñán Cantillo, también de 17 años, quien murió cuando recibía atención médica en el Hospital Universidad del norte al igual que Andrés.

El adolescente, según indicó su papá, era el último de tres hermanos.

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