La árbitra Bibiana Steinhaus: “La gente quiere buenos árbitros sin importar su sexo”

Bibiana Steinhaus es un ejemplo para las mujeres que quieren dedicarse al fútbol desde otro foco: el del arbitraje. La colegiada se convirtió en un referente en 2017, cuando fue ascendida a la primera división de la Bundesliga, donde ya había sido linier (incidente incluido con Pep Guardiola). Desde entonces, forma parte de las designaciones habituales de cada jornada, algo que ha provocado que en algunos países se vete la emisión de sus partidos, caso de Irán. La árbitro, como muchas otras mujeres deportistas, viven el machismo en sus carnes en cada encuentro que pita. Eso no la ha amedrentado, sino todo lo contrario. Ejemplar fue el comportamiento que tuvo en 2015, cuando aún dirigía partidos de la Segunda alemana. El incidente lo propició un jugador del Fortuna Dusseldorf, Kerem Demirbay, quien dijo que “las mujeres no tienen sitio en el fútbol de hombres”. Tras aquella respuesta, provocada por la expulsión del jugador por doble amarilla, el propio club le dejó cinco partidos sancionado y le obligó a arbitrar un partido de infantiles de chicas. “Si no estás bien con mujeres a tu alrededor, no tienes por qué jugar. Es tu decisión, ¿no? La federación está siempre promoviendo el fútbol para hombres, para mujeres, para jóvenes… Así es como debería ser y por eso informé de ese incidente. Si piensas de esa manera, no debes estar en un campo de fútbol”, zanja al respecto. El comportamiento de Steinhaus, que además de árbitra es policía, le ha convertido en una de las mujeres más respetadas de la sociedad alemana. Su condición de fémina, no obstante, no le añade más presión en el campo, aunque al principio sí que sintió mucha más atención mediática. “Aquello sí supuso una gran presión”, dijo sobre el primer partido de Primera que pitó, un Hertha Berlín contra Werder Bremen. “En el segundo la atención cayó en picado. ¡A nadie le importó!”, recuerda, bromeando, sobre el choque entre Mainz 05 y Schalke. “Aquello me demostró que es algo aceptado, la gente quiere buenos árbitros sin importar el sexo, el tamaño, el pasado, la religión o la cultura. Si tienes calidad y pasíón por hacer tu trabajo lo mejor posible, las puertas se abren. Y eso es lo que queremos en el fútbol

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